Posted by : LukeW4n 8 de enero de 2014

Las complicaciones de un país en desarrollo con población de primer mundo.

Nota del autor: una vez más voy a enfocarme en hacer una autocrítica, más allá de que creo que se me da mejor, redacciones con críticas a lo que hacen (o dejan de hacer) otros hay muchas. Voy a tratar de vislumbrar las distintas posibilidades que tenemos de aportar a una solución en muchos temas que criticamos, pero lo sentimos ajeno y propio (de otros, pero que nos afectan).



ECONOMÍA DE GUERRA

En este primer concepto que se me viene a la mente, busco ir más allá de la acepción puramente económica de la "economía de guerra", entendida como una serie de herramientas que dispone el Estado para poder hacer frente a un determinado conflicto (generalmente armado) sin dejar de garantizar las actividades económicas indispensables de un país (básicamente, el abastecimiento).

Históricamente, en países que se encuentran en medio de un conflicto armado contra otro, las personas entienden que es necesario aportar desde su hogar al funcionamiento de la economía. Es decir, y por ejemplo, reducir el consumo de los bienes que escasean en la producción local, reemplazándolos por los que más se producen localmente; entienden que el Estado en dicha situación no puede permitirse mantener el ritmo de las importaciones. Por dar un ejemplo, pero la realidad es que hay muchos otros, y la razón es que las personas participan activamente en la búsqueda de estabilidad economía, es decir, aportar al equilibrio económico del Estado (para poder ganar al enemigo externo).

Esto se da tanto en países muy beligerantes, como en los que no lo son. Y la razón parece ser que, toda la población acepta que está unida contra un enemigo común (y exterior), es un enemigo real, en este caso, otro país.

Pero no pasa así cuando el Estado se encuentra ante una situación de lucha (económica) de similares características, pero contra la economía misma y no por razones externas (un enemigo externo). En este caso, la percepción de la sociedad ya no es de necesidad de unión contra un enemigo común (en este caso, la crisis económica), sino que deslinda toda la responsabilidad en un tercero: bancos, empresas en general y principalmente el Gobierno.

En el caso del Gobierno, cuando la población espera soluciones unilaterales por parte de éste, muchas veces el problema radica en que no se suele sincerar el discurso y admitir que todos vamos a tener que "ajustarnos el cinturón" para poder superar la crisis economía (supongo que por cuestiones políticas). Pero muchas otras veces, como ya pasó en la Argentina, por mucho que se sincere el discurso y se pida que la población actúe de cierta manera para poder estabilizar la economía, predomina el "sálvese quien pueda" y los comportamientos son contrarios... resultado, profundización de la crisis y más "externalización" de la responsabilidad (por parte de unos y otros). No se me ocurre mejor ilustración para esto que la frase de Juan Carlos Pugliese:

"... les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo"



SÁLVESE QUIEN PUEDA

Ahí llegamos al título del, llamémoslo, pensamiento. Más allá de que la realidad siempre es mucho más compleja de lo que podemos pensar rápidamente, y creo que voy adquiriendo el vicio de los economistas de modelizar; en este caso, se puede decir que todo está encuadrado en un modelo parcial que no contempla la honestidad, rendimiento, credibilidad y correcta difusión de los actos de funcionarios públicos. Busca ir más allá de la resignación a que el país va a ir bien o mal sólo en la medida de lo que los funcionarios hagan (mas allá de eso, ¿qué podemos hacer nosotros? ¿Qué hacemos nosotros?).

En otras palabras, es pasar de la resignación a la acción, del sálvese quien pueda (porque no nos van a salvar) al sálvenos quien(es) pueda(n) (yo... tú, él, nosotros, vosotros, ellos...). Volviendo a aclarar que dicho análisis no funciona si se basa en: ¿para qué preocuparse si los demás no se preocupan? En ese caso, rige el sálvese quien pueda, hundamos a Argentina (implícitamente).

Muchas veces se escucha a personas decir que "aportan su grano de arena", en cuanto en el total la cantidad puede no ser significante, pero el gesto, y sobre todo si se contagia, puede tener un impacto grande. La mayoría de nosotros nos regimos por este principio, porque si no, más allá de nosotros mismos (y a veces ni en eso) no podríamos impactar en el mundo. Bueno, en los problemas de un país, también podemos regirnos por el mismo principio. Suponiendo que los funcionarios no actúen, que los vecinos no actúen, que los compatriotas tampoco lo hagan, nosotros todavía tenemos la posibilidad de intentar cambiar las cosas, es decir, aportar nuestro granito de arena. En la medida que todos hagamos propios los problemas del país (porque la afectación si lo es), no solo la indignación va a ser colectiva, sino la acción. Y en la medida que haya un grupo actuando, las cosas empiezan a cambiar. Los que quieran ser representantes significativos de la sociedad, van a tener que actuar de igual manera o con mayor ahínco.


Conozcamos a Dobri Dobrev, quien es un veterano de guerra búlgaro de 98 años que perdió el oído durante la segunda guerra mundial. Viste ropa hecha por él mismo y camina 10 kilómetros desde su aldea a la capital Sofía, donde se pasa el día mendigando. Hace poco se descubrió que dono todo lo que recolectó mendigando, unos 40.000 euros aproximadamente. Mientras tanto, vive de una humilde pensión mensual de 80 euros que le paga el Estado.

En el caso de Argentina, tenemos todo tipo de problemas a tratar, pero podemos enfocarnos... en los más olvidados, en los que están a nuestro mayor alcance o en los que simplemente podamos aportar a una solución. Uno, probablemente, puede imaginarse una infinidad de ejemplos (bueno, no infinidad), pero mucho más allá del verdadero impacto que pueda tener la acción pensada, lo importante, es el espíritu de socializar los problemas que terminan siendo problemas sociales (o al menos, que afectan a la sociedad).

Rápidamente, por ejemplo, teniendo tantos destinos turísticos (mejor o peor preparados) para vacacionar en Argentina, ¿para que sumar otra fuente de fuga de divisas, sacando billetes extranjeros para vacacionar en el exterior? O si se tiene una propiedad en el exterior, durante esta temporada, cobrar el alquiler en divisas, entrarlos a Argentina, beneficiarse del tipo de cambio y en vez de vacacionar en el exterior (llevando nuevamente divisas al exterior, dejando en saldo cero o menor), vacacionar en el país con el cambio de esas divisas (trayendo divisas al país).

Si, ya sé, estas son cuestiones que se plantean los países en plena economía de guerra o países en desarrollo en plena crisis, pero Argentina... Más allá del ejemplo concreto, y me imagino que pueden imaginarse muchos otros que excedan (o no) a los problemas económicos, la realidad es que podemos mantenernos en la premisa "sálvese quien pueda" y esperemos lo mejor preparados el hundimiento del Titanic, o pasemos al "sálvenos quienes puedan" y entre todos evitemos que choque contra el iceberg.

Dejemos atrás el "sálvese quien pueda", hacer piquetes para mejorar uno, dejando a toda una provincia sin seguridad para salvarse uno, saquear a nuestros vecinos aprovechando el oportunismo, etc... Empecemos a vernos como Argentina.

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Me encanta el intercambio de ideas, muchas veces disfrazado de debates y por lo general confundido como una pelea (discusión). Creo que el debate, comprendido como la perfección de la retorica personal es lo mas interesante de la inteligencia humana, podemos usarla para pasar un buen rato. No me gusta la intolerancia, trato de mantenerla lo mas lejos posible de mi vida. Espero que les guste algo de todo lo que quiero compartir en mi blog personal. ¡Saludos!

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